La infancia de Samuel Langhorne Clemens (1835-1910), más conocido como Mark Twain, transcurrió en uno de los rústicos pueblos que se levantaron a orillas del Misisipí. El recuerdo casi obsesivo del pueblo a orillas del río y de sus experiencias idealizadas de la infancia hicieron que, en prácticamente todos sus escritos, apareciera ese lugar perdido entonces en el vasto Misuri. Esta fue la razón por la cual empezó a escribir sus recuerdos infantiles.
En 1876 se publica Las aventuras de Tom Sawyer, en el cual Twain retrata a un niño verdadero, un niño americano que vive aventuras en su propio mundo, ajeno al de los adultos. Después de años de trabajo interrumpido en la obra Las aventuras de Huckleberry Finn finalmente se publica en 1885. El libro cuenta la historia de Huck, un niño que huye por el Misisipí en compañía del esclavo Jim.
Twain renovó, con su humor y estilo fluido, la literatura infantil.



Yo creo que es un clásico que ha superado bien el bache del tiempo, sobre todo Huck Finn, que hoy retrata una sociedad decididamente antigua, pero que aún nos habla y nos dice mucho.
Un abrazo